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De la góndola al crédito: cómo se lee la mora de los préstamos digitales y por qué las tasas anuales asustan más de lo que son

El sector fintech defendió ante Diputados que nueve de cada diez deudores ya están en planes de pago, pidió no confundir TNA con costo real y reclamó reglas claras para diferenciarse del crédito informal que, dicen, todavía no resolvió el Estado.

Por Elena SawczukCampo y producción yerbatera · 10 de septiembre de 2026 · hace 57 min

Voy a arrancar como lo hago cada semana desde el yerbal: con los números en la mano y el tiempo como contexto, porque en producción yerbatera aprendí que cuando el precio se mueve sin que nadie lo explique, lo primero que se pierde es la confianza del colono, y con la confianza se pierde todo lo demás. Lo que trae esta nota no es yerba, pero tiene la misma lógica: un sistema que prestó plata a millones y que ahora tiene a más de dos millones de personas con algún grado de mora, lo que obliga a mirar de cerca qué dice el sector y qué todavía no resolvió el Estado.

En la Argentina hay cerca de 21 millones de personas con acceso a crédito formal, una cifra inédita para el país, según los datos que llevó la Cámara Argentina Fintech a la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados. De ese universo, 5,8 millones registran algún grado de irregularidad crediticia, y dentro de ese grupo 2,4 millones tienen préstamos otorgados por fintech o billeteras digitales, lo que representa el 16% del total de los créditos en mora del sistema financiero. La cifra preocupa, pero el sector buscó ponerla en contexto.

Nueve de cada diez, con plan de pago

Frente a ese panorama, la cámara informó que el 90% de esos deudores ya cuenta con algún esquema de refinanciamiento, asistencia o alternativa de salida. El objetivo declarado es evitar que la deuda crezca en forma de bola de nieve y que las personas puedan seguir construyendo historial crediticio. En criollo: no se trata solo de cobrar, sino de que el deudor no quede afuera del sistema y pueda volver a tomar un crédito mañana, la próxima vez que necesite levantar una cosecha, refaccionar el secadero o pagarle al tarefero.

La Cámara Argentina Fintech explicó además que las fintech y las billeteras no prestan el dinero de sus propios usuarios, algo que está prohibido. En cambio, toman líneas de crédito de bancos o del mercado de capitales para otorgar financiamiento, y lo hacen a personas con poco o ningún historial previo, muchas veces sin garantías tradicionales. Esa combinación de mayor riesgo y fondeo más costoso incide directamente en las tasas, y es la base sobre la que se construye el resto de la discusión.

Por qué una TNA del 194% no significa devolver diez veces lo pedido

Un punto central de la presentación fue la lectura de las tasas anuales. El sector advirtió que la Tasa Nominal Anual (TNA) y la Tasa Efectiva Anual (TEA) no reflejan de forma directa cuánto paga una persona por un crédito de corto plazo. Para conocer el costo real, es necesario mirar juntos el monto pedido, los intereses, los cargos y el plazo de devolución. Y aquí viene el ejemplo concreto que se usó para ilustrarlo, y que vale la pena desmenuzar como desmenuzamos un lote de hoja verde antes de cargarlo.

  • Un préstamo de 100.000 pesos a 14 días implica un pago total de 109.000 pesos.
  • De esos 9.000 pesos, 7.400 corresponden a intereses y 1.600 a impuestos.
  • El costo efectivo para ese período de dos semanas es del 9%.
  • Al anualizar esa tasa, la TNA sube al 194%, la TEA llega al 550% y el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) alcanza el 850%.
  • Eso no significa que quien pidió 100.000 pesos vaya a devolver 950.000 pesos: significa que si ese crédito se renovara durante un año entero, el costo acumulado sería ese.

Traducido a lo que vive cualquier colono como Ramón en Montecarlo, o como doña María en Andresito, cuando el Ingenio le descuenta el adelanto de la cosecha: la tasa anualizada asusta de solo mirarla, pero el peso que efectivamente sale del bolsillo por un préstamo corto es bastante más moderado. El problema es que esa diferencia entre lo que dice el cartel y lo que efectivamente se paga es, justamente, lo que el Estado todavía no resolvió.

Crédito regulado versus crédito informal

La entidad también señaló una diferencia clave entre el crédito regulado y el informal. El primero ofrece contratos, supervisión, derechos del consumidor y canales de reclamo. El segundo puede dejar a las personas sin ningún tipo de respaldo, y es ahí donde, según el sector, se concentran los casos más graves. La Cámara planteó que el Estado debe avanzar en una regulación específica para fintech y billeteras, con normas claras que permitan diferenciarlas del prestamista informal y que, al mismo tiempo, no las asfixien con requisitos pensados para los bancos tradicionales. Mientras esa regulación no llegue, el crédito seguirá viajando del yerbal a la góndola sin un precio de referencia que el consumidor pueda leer de un vistazo.

“El 90% de los deudores con préstamos fintech ya tiene un plan de refinanciamiento o asistencia; lo que falta es una regulación que diferencie al crédito digital del crédito clandestino.”Cámara Argentina Fintech, ante la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados
ES
Elena SawczukCampo y producción yerbatera

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