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Diviiino baja la persiana en Palermo: seis años, una caída del 20% en las ventas y un fondo de comercio que no encontró comprador

El restaurante, que en 2021 arrancó con una inversión de 60.000 dólares, registró unos 900 cubiertos mensuales en 2025 frente a los 1.200 del año anterior. Sus cuatro socios atribuyen el retroceso a la sobreoferta gastronómica y al cambio en los hábitos de consumo, y se suman a una lista creciente de cierres en la Ciudad de Buenos Aires.

Por Yanina KowalskiEconomía y comercio de frontera · 7 de septiembre de 2026 · hace 2 h

A partir de septiembre, Diviiino dejará de atender al público en su local de Cabrera y Godoy Cruz, en el barrio porteño de Palermo, y pondrá fin a una trayectoria de seis años en el sector gastronómico. La decisión fue adoptada por los cuatro socios del emprendimiento luego de que las ventas de 2025 registraran una caída cercana al 20% respecto de 2024 y de que fracasaran los intentos por vender el fondo de comercio.

El restaurante había nacido en 2021 en la esquina de Arévalo y Cabrera con una inversión inicial de 60.000 dólares aportados por tres socios. La propuesta original se sustentaba en una carta acotada de sándwiches y espumantes, en un local pequeño. Con el tiempo, la marca se mudó a Villa Crespo y llegó a contar con un segundo punto en Bajo Belgrano, abierto en sociedad con otro grupo gastronómico. Esa expansión no prosperó y la sucursal terminó por cerrar, por lo que en la actualidad Diviiino opera como un único local con nueve empleados.

900 cubiertos contra 1.200: la cifra que desnudó la crisis

El indicador que terminó de inclinar la balanza fue la cantidad de cubiertos servidos por mes. En 2024, el restaurante promediaba unos 1.200; en 2025, ese número descendió a aproximadamente 900, una merma del 25% en el volumen de operaciones, que se tradujo en una baja de alrededor del 20% en la facturación.

“El consumo está cambiando bastante respecto de cómo era hace un par de años. Están abriendo muchas sandwicherías y hamburgueserías, porque hoy es lo más barato y lo que la mayoría de la gente se puede permitir.”Nicole Andelman, socia gerente de Diviiino

Sobreoferta y un fondo de comercio sin salida

Andelman señaló que el sector atraviesa una doble presión. Por un lado, una sobreoferta que se concentra en propuestas de ticket bajo; por el otro, un contexto económico que restringe el gasto en salidas gastronómicas. A esa combinación se sumó la imposibilidad de encontrar comprador para el fondo de comercio, en un mercado donde, según la propia socia, la oferta de locales en venta supera a la demanda.

Diviiino no es un caso aislado en el cierre de establecimientos gastronómicos de la Ciudad de Buenos Aires. En las últimas semanas bajaron la persiana el bar El Álamo en Palermo, el bar Los Laureles en Barracas —con más de 130 años de actividad— y los locales de Sofá y Santa Evita, estos últimos con cierre previsto para fines de septiembre.

Qué les conviene hacer a los consumidores del barrio

Para los habituales de la zona, el cierre implica reconfigurar la rutina de salidas. Quienes buscan mantener un consumo similar al de Diviiino —propuestas de sándwiches y espumantes con ticket medio— encontrarán en el corredor de Palermo y Villa Crespo una oferta creciente de sandwicherías y hamburgueserías con precios más bajos, aunque con menos elaboración. Quienes prioricen la calidad del producto y estén dispuestos a pagar un poco más, deberán mirar hacia locales con carta más amplia en barrios linderos o evaluar las opciones de osterías y propuestas de cocina de autor que aún permanecen activas. En cualquier caso, el menú del barrio se concentra cada vez más en opciones rápidas y económicas, lo que refuerza la tendencia señalada por los propios empresarios del rubro: el consumo gastronómico se está polarizando entre lo barato y lo ocasional.

Mientras tanto, los cuatro socios de Diviiino seguirán vinculados a la gastronomía por separado: uno de ellos conduce otros bares y trabaja en un nuevo proyecto de cocina asiática; otro lleva adelante una ostería propia; el cuarto dirige una empresa familiar de panificados, y Andelman evalúa la apertura de un nuevo local en Mar del Plata.

YK
Yanina KowalskiEconomía y comercio de frontera

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