El jueves dejó al dólar oficial a 1.530 pesos y al blue a 1.545, con una brecha que sigue cómodamente debajo del uno por ciento
Mientras el billete del Banco Nación retrocedió cinco pesos respecto de la rueda anterior, el paralelo avanzó la misma cantidad y la diferencia entre ambas cotulaciones se sostuvo alrededor del 1%. En materia de financiamiento, el crédito al sector privado mostró un avance real de apenas 0,6% en agosto, más por la desaceleración de los precios que por un auténtico repunte de la demanda.
El primer dato que aparece cuando uno se sienta a mirar el cierre cambiario de este jueves es el precio del dólar en las pizarras del Banco Nación: 1.530 pesos para la venta minorista, cinco menos que en la jornada previa, mientras que el promedio del sistema financiero se acomodó en 1.533,58 pesos para la venta y en 1.482,01 pesos para la compra. Es la fotografía de una rueda donde el tipo de cambio oficial volvió a ceder terreno, en una dinámica que muchos siguen con atención porque define el costo cotidiano de cada compra vinculada al comercio exterior.
La diferencia respecto de principios de año no es menor: desde el 1 de enero de 2026, el dólar minorista acumuló una suba de 50 pesos, equivalente a un 3,4%, un porcentaje que para el bolsillo del lector se traduce en 50 pesos más por cada billete adquirido en relación con aquel entonces. No es un salto violento, pero sí es una suba concreta que se nota cuando alguien planifica un viaje, arma un presupuesto en moneda dura o simplemente sigue la marcha del tipo de cambio como termómetro de la economía.
El paralelo se mueve en sentido contrario
Porque en el circuito informal la película fue la opuesta. El dólar blue avanzó cinco pesos y se ofreció a 1.545 pesos, aunque en lo que va de septiembre todavía carga una pérdida de diez pesos respecto del cierre de agosto. La distancia entre el paralelo y el oficial minorista se mantuvo en el orden del 1%, una brecha que en términos históricos luce baja y que suele leerse como una señal de cierta estabilidad cambiaria, al menos por ahora.
En el segmento mayorista, donde se mueven las operaciones de exportadores, importadores y grandes empresas, el tipo de cambio cedió a 1.511 pesos, y el volumen operado en la rueda previa superó los 680 millones de dólares en transacciones de contado, un número que los operadores miran como indicador de la oferta todavía abundante de divisas en la plaza local.
El crédito creció menos que la inflación que dejó de existir
El otro capítulo relevante de la jornada llegó del lado del financiamiento. El crédito total al sector privado alcanzó en agosto los 106,5 billones de pesos, con un avance real mensual de apenas 0,6%, una magra performance que los analistas adjudican más a la desaceleración de la inflación que a una genuina reactivación de la demanda de préstamos. Comparado con agosto de 2025, el stock de crédito acumula una caída del 1% en términos reales, un dato que muestra que todavía no estamos ante un escenario de mayor toma de deuda por parte de familias y empresas.
- Dólar oficial minorista en el Banco Nación: $1.530 para la venta, con una baja de $5 respecto del miércoles.
- Promedio del sistema financiero: $1.533,58 para la venta y $1.482,01 para la compra.
- Dólar blue: $1.545, con un alza diaria de $5 y una caída acumulada de $10 en lo que va de septiembre.
- Brecha cambiaria: alrededor del 1%, en niveles bajos en términos históricos.
- Dólar mayorista: $1.511, con un volumen operado superior a USD 680 millones en la jornada previa.
- Crédito al sector privado: stock de $106,5 billones en agosto, con suba real mensual de 0,6% y caída interanual real del 1%.
En el tramo final del año, la combinación de un dólar oficial que se mueve con suavidad y un crédito que todavía no despega configura un escenario donde conviven dos lecturas: por un lado, una cierta calma cambiaria que no termina de trasladarse a más financiamiento en pesos; por el otro, la sensación de que la estabilidad se sostiene más por la dinámica recesiva que por un auténtico derrame de crédito hacia la actividad productiva. Es la paradoja que el Gobierno todavía no logra resolver: con precios más contenidos, las familias y las PyMEs no están volviendo a endeudarse al ritmo que el modelo requiere para consolidarse.
