El metro cuadrado ya se lleva 1,41 sueldos y la distancia con el techo propio se acorta, pero no se cierra
La relación entre el salario neto promedio y el costo de la construcción tocó en junio su nivel más bajo en cinco años, según el cruce entre el RIPTE y el valor que publica Apymeco. La mejora es real, aunque todavía insuficiente para pensar en levantar una casa sin financiamiento.
El precio del metro cuadrado de construcción volvió a quedar en el centro de la discusión, y los números esta vez cuentan una historia que conviene mirar despacio: con un salario neto promedio de 1.590.179 pesos y un metro cuadrado valuado en 2.254.981 pesos por la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires, en junio hicieron falta 1,41 sueldos completos para costearlo. Es el nivel más bajo de los últimos cinco años, una mejora que se explica por la suba de los ingresos formales frente a un costo de obra que, en términos relativos, viene corriendo por detrás.
Pasado el mediodía, con el termómetro marcando una jornada templada en Misiones, miré la planilla y me detuve en la cifra del dólar: ese mismo metro cuadrado equivale a 1.503 dólares. La relación entre el peso y la moneda estadounidense aparece acá como una variable que no se puede esquivar, porque cuando los trabajadores empezaron a recuperar terreno frente al costo de la obra, también pesó la dinámica cambiaria y la forma en que se actualizan los materiales de construcción. Algo que cualquier colono que haya pasado por una corralón conoce de memoria: los presupuestos se mueven con el blue y con la inflación, no con el calendario.
Una curva que se dio vuelta hace menos de dos años
En junio de 2021, la foto era otra y bastante más ajustada: con un salario neto de 70.146 pesos y un metro cuadrado a 109.693 pesos, hacían falta 1,56 sueldos para cubrir ese mismo costo. Entre ese año y noviembre de 2023, la brecha se estiró hasta 1,99 sueldos: la construcción subió más rápido que los ingresos y el acceso a la vivienda propia se alejó del bolsillo asalariado.
De ahí en adelante la tendencia se revirtió. Los salarios empezaron a ganarle al metro cuadrado y la relación cayó cerca de un 29 por ciento hasta el 1,41 actual. Es el dato que resalta Apymeco al cruzar los valores, y el que, leído con cuidado, muestra que la mejora existe aunque todavía no alcanza: ningún trabajador promedio puede costear la construcción de un metro cuadrado con un solo sueldo.
Del yerbal a la góndola: la traducción a la vida cotidiana
Pensemos el número con una imagen de todos los días, del yerbal a la góndola, como me gusta decir para graficar los saltos de precio que terminan en la mesa familiar. Un metro cuadrado a 2.254.981 pesos equivale, en plata de hoy, a varios años de compra en un supermercado para una familia tipo. No es un gasto que se cubra con un recibo de sueldo, ni con dos.
“Para cubrir ese costo sin destinar un peso a otro gasto, un trabajador necesitaría su sueldo completo más el 41 por ciento adicional. Esa es la cuenta más cruda que deja el relevamiento de junio.”Elaboración propia sobre datos de Apymeco y RIPTE
El crédito hipotecario UVA sigue siendo la herramienta más usada para financiar la diferencia entre lo que se gana y lo que cuesta construir. Según una simulación que difundió el Ministerio de Economía, un préstamo de 120.920.000 pesos a tasa UVA más 7 por ciento, a devolver en 25 años, arrancaría con una cuota inicial de 865.098 pesos, algo más de la mitad del salario neto promedio actual. La cuota inicial ya representa casi medio sueldo y, con el ajuste por inflación, el escenario hacia adelante es una incógnita abierta.
- Salario neto promedio (RIPTE, junio): 1.590.179 pesos.
- Metro cuadrado de construcción (Apymeco, junio): 2.254.981 pesos, unos 1.503 dólares.
- Relación sueldos por metro cuadrado: 1,41, el valor más bajo en cinco años.
- Pico de la brecha: 1,99 sueldos en noviembre de 2023.
- Caída desde el pico: alrededor del 29 por ciento.
- Cuota inicial UVA sobre 120.920.000 pesos a 25 años: 865.098 pesos.
El panorama resume una mejora parcial en la capacidad de compra del trabajador formal frente al costo de levantar una vivienda, aunque deja en pie un dato incómodo: el acceso a la casa propia sigue siendo la cuenta pendiente más sensible para los asalariados. Lo que el Estado todavía no resolvió es cómo traducir esa mejora relativa en una política habitacional que no dependa, en cada inicio de mes, del humor de la inflación ni del ajuste del UVA sobre el salario.
