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La IA hace cosas por nosotros, mejor que nosotros y sin entender nada: Floridi y la revolución que nadie pidió frenar

El filósofo italiano que dirige el Digital Ethics Center de Yale pasó por Buenos Aires y dejó una idea incómoda: la inteligencia artificial no piensa, actúa. Y esa diferencia cambia todo el debate.

Por Matías KriegerTecnología · 7 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A mí me pasa seguido: le pido a una IA que me escriba un mail, me corrige un texto o me resume un PDF, y cuando le agradezco siento que estoy hablándole a la heladera. Porque en el fondo la heladera y el chat saben lo mismo de mi vida: nada. Luciano Floridi, filósofo italiano y director del Digital Ethics Center de la Universidad de Yale, dice exactamente eso, pero con más currículum. Para él la inteligencia artificial no piensa, no comprende y no tiene conciencia. Hace. Y eso, dice, debería preocuparnos bastante menos de lo que parece y bastante más de lo que queremos.

Agencia artificial, o sea: el robot hace, vos pensás

Floridi propone dejar de discutir si la IA es inteligente y pasar a hablar de agencia artificial. Traducido al castellano de cocina: no es que el horno sepa hacer pan, es que el horno amasa, leva y cocina mejor que tu abuela sin tener la menor idea de qué es un feriado. La IA produce efectos reales en el mundo sin entender una sola palabra de lo que hace. Esa diferencia es clave porque cambia la pregunta. Si fuera inteligente, el debate sería si puede superarnos. Como es agencia, el debate es cómo la usamos sin terminar de entregarnos.

“Actúa, se comporta, aunque no tenga mente, ni entendimiento, ni conciencia. Hace cosas por nosotros, en lugar de nosotros, mejor que nosotros.”Luciano Floridi

Cuando un sistema te responde mejor que tu jefe en tres segundos, la tentación de delegarle el juicio es enorme. Acá me río de mí mismo porque ya me pasó de aceptar un dato de un chat sin verificarlo y tener que desmentirme a los dos minutos. Floridi advierte justo de eso: cuanto más competente parece la herramienta, más fácil es soltar la brújula propia.

La cuarta revolución, según Floridi

Para el filósofo italiano estamos viviendo la cuarta gran revolución intelectual de la humanidad, una colección de golpes al ego que arrancó hace cinco siglos:

  • Copérnico nos sacó del centro del universo.
  • Darwin nos sacó del centro del reino animal.
  • Freud nos sacó del centro de nuestra propia mente.
  • Alan Turing y la informática nos sacan del centro de la esfera de la información.

Floridi aclara que esto no es una derrota sino una maduración. Si ya no somos el ombligo del cosmos, queda tiempo para ocuparnos de cosas más razonables: el prójimo, el medio ambiente y las generaciones futuras. Lo de la tecnología como nuevo dios no le cierra: para él la herramienta es medio, no centro.

Frenar la IA no es la respuesta, integrarla sí

La conclusión práctica del razonamiento de Floridi es directa: pedir que se frene la inteligencia artificial es tan útil como pedirle al mar que se quede quieto. Lo que sirve, dice, es entender qué es, sumarla con criterio y negarse a delegar el pensamiento. La filosofía de la información, campo que él mismo fundó en los años noventa cuando casi nadie estudiaba la información como objeto, es el andamiaje conceptual para hacerlo sin caer en el apocalipsis ni en la euforia ingenua.

Un caso reciente le da la derecha: la multa millonaria que Meta pagó en Estados Unidos por engordar la experiencia de usuarios menores de edad con sus sistemas automatizados, sin que nadie en la empresa pudiera explicar bien por qué la máquina los retenía tanto. Agencia artificial sin brújula ética: exactamente lo que Floridi viene señalando hace décadas.

Mi consejo, a esta altura, es casi una orden: usá la IA como usás el GPS. Confiá en el mapa, pero no sueltes el volante. Y si la herramienta te dice que entiende lo que hacés, recordale que el horno tampoco sabe qué es un feriado. La diferencia es que el horno no te contesta con tres párrafos convincentes.

MK
Matías KriegerTecnología

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