Las Flores se quedó sin la planta de Converse: 145 familias del Parque Industrial a la calle
Coopershoes desvinculó a la totalidad de los operarios que fabricaban las zapatillas All Star en el Parque Industrial de Las Flores y dejó en pie apenas cinco puestos administrativos. La empresa confirmó que la marca dejó de enviarle pedidos, el gremio UTICRA lo dio por hecho consumado y los trabajadores quedaron a la espera de respuestas oficiales que, por ahora, no llegan.
A fines de agosto, en el Parque Industrial de Las Flores se apagaron las líneas de producción de Coopershoes, la fábrica que durante años se especializó en la confección de zapatillas Converse All Star y que también elaboraba calzado para las marcas Grimoldi y Pony. Lo que durante mucho tiempo fue sinónimo de movimiento, de turnos rotativos y de camiones entrando y saliendo con producción ahora quedó reducido a un puñado de tareas administrativas: cinco personas, nada más, permanecen dentro del predio. El resto, alrededor de 145 operarios que llegaron a ocupar los puestos de línea en la etapa de mayor actividad, se quedaron en la calle de un día para el otro, con el telegrama de despido en la mano y la incertidumbre como única compañía.
El desenlace no fue un golpe seco sino el final de un proceso que se fue cocinando durante meses. A comienzos de agosto, la compañía ya había ajustado su plantilla a unos 30 trabajadores, después de varias tandas de desvinculaciones que fueron vaciando la fábrica de a poco. El 31 de agosto, la Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina (UTICRA) confirmó lo que muchos ya temían: el cierre definitivo se daba por hecho. En su mejor momento, el establecimiento había dado empleo a cerca de 150 personas y se había consolidado como uno de los polos manufactureros más importantes del distrito bonaerense.
Dos factores que se retroalimentan: consumo derrumbado y góndolas inundadas
El titular de Coopershoes, Markus Heyden, se había referido al cuadro de situación el 20 de agosto, días antes de que se precipitara el cierre. En sus declaraciones públicas, describió un escenario con dos problemas que se potencian entre sí: por un lado, la caída en el consumo interno, que achicó las ventas de calzado en el mercado argentino; por el otro, la apertura a las importaciones, que llenó las góndolas de productos del exterior a precios que la producción local no puede igualar. Heyden fue gráfico al sintetizar el momento que atraviesa la planta y, por extensión, el sector: "No vemos la luz al final del túnel, y si la vemos no sabemos si es un tren de frente".
“Hoy existen dos problemas, uno es la caída del consumo de la gente, y además de la baja en la demanda, la apertura de importaciones.”Markus Heyden, titular de Coopershoes
El empresario recordó el período 2015-2019, cuando regían limitaciones al ingreso de productos extranjeros, y aseguró que el escenario actual resulta más complejo. En la práctica, la empresa dejó de recibir pedidos de Converse, lo que le quitó el volumen mínimo necesario para sostener las líneas en funcionamiento. Sin la marca como cliente ancla, fabricar dejó de ser viable.
La palabra de los trabajadores: del yerbal a la góndola, un camino que se cortó
Daniel Coronel, delegado de UTICRA en el sector calzado de Las Flores, aportó los números que ilustran la magnitud de la caída. En diciembre de 2023, las fábricas de calzado del distrito empleaban a 322 trabajadores. Desde entonces, la cifra fue descendiendo de manera sostenida, con una aceleración marcada a partir de junio de 2024. A nivel nacional, el gremio estima que el sector perdió el 80% de sus puestos de trabajo en los últimos años. Coronel describió un comportamiento de los hogares que termina de explicar por qué la fábrica cerró sus puertas: "El que hoy tiene un peso lo usa para poder alimentarse", afirmó, y agregó que ante el aumento de gastos en servicios y alquileres, el calzado queda afuera de la lista de prioridades.
Por ahora, lo que aparece como dato cierto es que la fábrica cerró, que los operarios fueron desvinculados y que la empresa mantiene en pie apenas cinco puestos administrativos en el Parque Industrial. Lo que sigue sin resolverse es lo más importante para los trabajadores y para el entramado productivo de Las Flores: qué tipo de asistencia articulará el Estado provincial y nacional para reinsertar laboralmente a los despedidos, si habrá alguna instancia de negociación para intentar revertir la decisión de Converse o si, como ya ocurrió con otros establecimientos fabriles del interior bonaerense, el cierre se consolidará como un capítulo más en el listado de plantas que dejan de producir sin que aparezca una política pública capaz de torcer el rumbo. Mientras tanto, la calle del Parque Industrial Las Flores amanece, desde hace días, más vacía que de costumbre.
