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Morosidad juvenil con rostro femenino: 38,25% de las mujeres menores de 25 años no cumple con sus deudas

Un informe del Centro de Estudios de la Ciudad muestra que, a julio de 2025, cuatro de cada diez deudoras de hasta 25 años están en mora, con tasas que duplican el promedio nacional. San Luis, Chaco y Catamarca encabezan el ranking provincial, mientras que en la provincia de Buenos Aires algunos partidos llegan a superar el 60%.

Por Yanina KowalskiEconomía y comercio de frontera · 10 de septiembre de 2026 · hace 56 min

De cada diez mujeres menores de 25 años con deudas activas en el sistema financiero argentino, casi cuatro no logra cumplir con sus obligaciones. Según el Mapa de la Deuda elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad con datos a julio de 2025, la tasa de morosidad de ese segmento alcanzó el 38,25% a nivel nacional, más del doble del promedio general del sistema, que se ubica en 17,94%. En comparación con junio, no se registran variaciones significativas, lo que confirma una tendencia sostenida durante el segundo trimestre del año.

El universo bajo análisis comprende 784.172 mujeres de hasta 25 años con deudas registradas. De ese total, 311.087 presentan atrasos en sus pagos. La deuda promedio del grupo en su conjunto alcanza $1.020.000, mientras que entre quienes están en mora esa cifra desciende a $987.660, un indicio de que los montos más bajos son, paradójicamente, los que encuentran mayores dificultades de sostenimiento. En algunos partidos del conurbano bonaerense, en cambio, la deuda promedio del segmento en mora trepa hasta $3.380.000, un volumen muy por encima de la media nacional.

38,25%: la tasa que duplica el promedio

El dato más llamativo del informe es la brecha entre el comportamiento de las mujeres jóvenes y el resto del sistema. Mientras la morosidad general ronda el 17,94%, el segmento femenino de hasta 25 años casi duplica esa marca. En el otro extremo del puente demográfico, los hombres del mismo rango etario muestran una situación similar pero algo más moderada: su tasa de morosidad llega al 37,1%, apenas un punto por debajo. A partir de los 26 años, los porcentajes caen de manera significativa en ambos sexos, lo que ubica a la juventud como el tramo más vulnerable del sistema crediticio.

San Luis, Chaco y Catamarca, al frente del ranking

  • San Luis: 46,35%
  • Chaco: 43,73%
  • Catamarca: 42,83%
  • San Juan: 42,29%
  • La Rioja: 41,94%
  • Corrientes: 41,94%
  • Santa Cruz: 41,67%
  • Provincia de Buenos Aires: 40,47%
  • Chubut: 39,95%
  • Neuquén (la más baja): 30,03%
  • La Pampa: 31,65%

A nivel provincial, San Luis encabeza la lista con una morosidad del 46,35%, seguida por Chaco (43,73%) y Catamarca (42,83%). También superan la media nacional San Juan (42,29%), La Rioja y Corrientes (41,94% cada una), Santa Cruz (41,67%), la provincia de Buenos Aires (40,47%) y Chubut (39,95%). En el extremo opuesto, Neuquén registra la tasa más baja del país con 30,03%, y La Pampa la sigue con 31,65%, lo que muestra una marcada dispersión territorial.

Dentro de la provincia de Buenos Aires, la situación presenta matices llamativos. En el partido de Pila, la tasa de morosidad entre mujeres menores de 25 años trepa al 65,18%, seguida por General Lavalle (63,53%) y Castelli (62,06%). Se trata, en general, de municipios pequeños donde unos pocos casos bastan para elevar el porcentaje. Aun así, los montos resultan elocuentes: en Pila, la deuda promedio del segmento llega a $1.750.000, casi el doble del promedio nacional del grupo, mientras que en Castelli la deuda en mora promedio alcanza $3.380.000.

Bajo peso relativo en el total del sistema

En términos agregados, la deuda en mora de las 311.087 mujeres de este segmento suma $307.248 millones, lo que representa apenas el 1,78% de la mora total del país, que en julio alcanzó los $17,23 billones. Es decir: el grupo tiene alta incidencia dentro de su franja etaria pero un peso acotado en el conjunto del sistema financiero. Para los especialistas consultados, esta combinación es la que vuelve al segmento particularmente sensible: concentra un riesgo crediticio elevado en un perfil con menor capacidad de pago estructural.

Desde la consultora Econviews, el comportamiento se atribuye a tres factores concurrentes: el crecimiento sostenido del crédito al consumo en los últimos años, la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación y la informalidad laboral que predomina entre los más jóvenes. Para los analistas, el cuadro exige revisar tanto las condiciones de originación de los créditos como los mecanismos de refinanciación, ya que el fenómeno no se explica únicamente por la voluntad de pago de las deudoras.

Para el consumidor, la recomendación es concreta: antes de asumir un nuevo compromiso financiero, conviene comparar la cuota inicial con la capacidad de pago proyectada a seis meses, evaluar el costo financiero total y, en caso de atraso, priorizar la negociación directa con la entidad para evitar el ingreso a registros de morosos como Veraz, que condiciona el acceso a futuros créditos. La consolidación de deudas en una sola línea, cuando las tasas lo permiten, suele ser la herramienta más eficaz para ordenar el flujo y reducir el riesgo de mora.

YK
Yanina KowalskiEconomía y comercio de frontera

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