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Ridley Scott insiste con una idea que lo persigue hace cuatro décadas: dijo que Legend se adelantó 25 años al público que la iba a entender

El director británico repasa el fracaso comercial de su película de 1985, reivindica su estética oscura y asegura que el género fantástico recién encontró su masa crítica con El Señor de los Anillos y Harry Potter. Tom Cruise, su protagonista, juró no volver a filmar fantasía.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · 27 de agosto de 2026 · hace 22 h

Hay una imagen que se repite cada vez que Ridley Scott habla de Legend: la de un director que terminó una película, la vio brillar en la moviola y no entendió por qué el mundo le dio la espalda. Cuatro décadas después, sigue defendiéndola con la misma convicción con la que la filmó, en 1985, entre dos obras que ya eran historia grande del cine: Alien y Blade Runner. Lo que tenía entre manos era otra cosa: un cuento de hadas oscuro, con un leñador llamado Jack que debía enfrentar al Señor de las Tinieblas para salvar a los últimos unicornios y a la princesa de la que estaba enamorado. Tom Cruise hacía de héroe. Tim Curry, de villano. Y el presupuesto, dicen las crónicas de la época, rondaba los 25 millones de dólares.

Una fría tarde en la taquilla

La recepción fue helada. Las críticas salieron mordaces, la distribución se atrasó y la recaudación apenas arañó los 23,5 millones de dólares. Un número que, en la lógica de Hollywood de los ochenta, equivalía casi a pedir disculpas. Lo más llamativo fue lo que pasó después: Cruise, que en ese momento estaba armando la carrera que lo convertiría en una de las mayores figuras de la industria, decidió que no iba a volver a encabezar una producción de fantasía en mucho tiempo. Legend le había dejado, según se cuentan, una espina clavada que tardó años en disiparse.

“La gente decía que Legend no funcionaba. Pero yo creo que sí. Es hermosa y espectacular. Simplemente la hice 25 años antes de tiempo. Hoy en día, todas estas películas que se promocionan bajo el nombre de El Señor de los Anillos y Harry Potter son como Legend. Hacía tiempo que les había dado la espalda y pensé: maldita sea, debería haberla hecho ahora.”Ridley Scott, en diálogo con The Guardian

Scott, en cambio, nunca firmó el acta de defunción que el mercado le extendió. Lo que hace en cada entrevista es revisar la película con ternura, casi como quien rescata un viejo cuaderno del altillo. Su razonamiento es simple y, si se lo mira con la distancia justa, hasta resulta lógico: el público masivo para ese tipo de aventuras todavía no existía. No era que la película fallara. Era que el mundo todavía no estaba listo para recibirla.

Una reivindicación que el tiempo fue completando

La lectura de Scott no es caprichosa. Las grandes sagas fantásticas que coparon las pantallas a partir de los años 2000 demostraron que, efectivamente, existía un público enorme para ese tipo de relatos. Criaturas mágicas, héroes que aún no saben que lo son, batallas a escala épica, dilemas entre luz y oscuridad: todo eso que Legend había probado en 1985 terminó convertiéndose en la fórmula de los grandes recaudaciones del nuevo siglo. Scott, claro, no reclama paternidad. Pero cada tanto, cuando le preguntan, deja caer la frase: maldita sea, debería haberla hecho ahora.

Mientras tanto, la película sigue girando. Circula en copias restauradas, se comenta en foros de cinéfilos, aparece en retrospectivas dedicadas al cine fantástico de los ochenta y se proyecta de tanto en tanto en funciones especiales. Para Scott, eso no es consuelo: es confirmación. Legend no fracasó, dice él. Simplemente, todavía no había llegado su hora. Y uno, sentado en la butaca, mirando al Señor de las Tinieblas, casi termina por darle la razón.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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