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Rubén Rada se fue dejando una hoja de ruta para los pibes que cantan hoy

El músico uruguayo murió y sus últimas reflexiones sobre la escena actual, los artistas jóvenes y el lugar que le tocó en la historia vuelven a sonar como una clase magistral de oficio y de honestidad. Un recorrido por sus palabras, sus afinidades y la advertencia que dejó para los que empiezan.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · 26 de agosto de 2026 · hace 1 d

Lo conocí de oído antes que de nombre, como nos pasa con los gigantes que suenan de fondo en la vida de uno. Después lo vi en una entrevista y me terminé de caer: Rubén Rada tenía esa cosa de los artistas que no necesitan gritar para ocupar toda la habitación. Cuando supe que se fue, volví a buscar sus últimas palabras sobre la música, sobre los pibes que están sonando ahora y sobre el lugar que le tocó a él en la historia. Y me pasó lo de siempre con los maestros: cuanto más los escucho, más me doy cuenta de cuánto me queda por aprender.

Una lista de afinidades que no esperaba

En una de esas charlas recientes, Rada largó una lista que a más de uno le habrá llamado la atención. No se guardó nombres: los dijo uno tras otro, con el entusiasmo de un espectador más. “Tini, Trueno, Wos y una cantidad de artistas nuevos que están rompiendo, Conociendo Rusia. Hay un montón de pibes nuevos que son maravillosos, a los cuales quiero mucho”, había tirado. Y siguió: mencionó a Nafta, a Catriel, a Ricardo Mollo y a El Plan de la Mariposa, músicos con los que mantenía un trato cercano cada vez que recalaba en Montevideo.

“Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada

El presente como bandera, no la nostalgia

Lo que más me llamó la atención es que no hubo en sus palabras esa mirada añorante que a veces se le escapa a los artistas grandes cuando hablan de los nuevos. Rada fue al hueso: reconoció que los recursos, los sonidos y las formas de producción de hoy configuran un escenario completamente distinto al que le tocó a él cuando empezó. Y en lugar de pelearse con eso, lo abrazó. Para muestra, contó una anécdota que lo pinta de cuerpo entero: grabó una canción con un rapero y el tema acumuló quince millones de reproducciones. Lo más jugoso del relato fue la reacción de sus nietos, que le dijeron que recién ahí “se había ido para arriba”. Rada se rio con la observación como quien recibe una lección disfrazada de chiste familiar.

“Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar, que después de esto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree.”Rubén Rada

La advertencia que queda flotando

Pero ojo, que Rada no se fue por la rama complaciente. A los que están empezando les dejó una advertencia que en estos tiempos de viralidad efímera suena casi como un manual de instrucciones. La fórmula del éxito es eso, dijo, un primer golpe que puede ser enorme, pero si después no viene algo nuevo, el público deja de creer. Una frase corta que, viniendo de alguien con más de seis décadas de oficio, tiene el peso de un consejo de abuelo curtido en escenarios.

El lugar que eligió habitar

Hubo algo más que me quedó dando vueltas, y es la honestidad con la que revisó su propio recorrido. Rada admitió sin vueltas que no alcanzó la masividad de otros colegas de la región y describió su sitio en la música con una frase que duele y al mismo tiempo enorgullece: “Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público.” Una manera de poner en palabras ese lugar intermedio entre el reconocimiento de los pares y el del gran público, que muchos artistas grandes conocen bien y pocos se animan a confesar en voz alta.

Lo de Rada se va a seguir tocando en radios, en bares de Montevideo, en festivales del Río de la Plata y en las playlists de los pibes a los que él les tiró buena onda hasta el final. Su muerte cierra una etapa, pero deja flotando una manera de mirar la música que ojalá se contagie: respetar a los que vienen, exigirse uno mismo y entender que el mejor tiempo es el que toca vivir, no el que ya pasó. Lo que viene, ahora, es volver a poner uno de sus discos y dejarse llevar por esa voz que sabía sonar como ninguna otra.

¿Y a vos qué artista joven te parece que representa mejor ese espíritu de evolución constante que Rada defendió hasta el final?

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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