Tres viajes a Malvinas para mirar lo que nunca se cuenta: la vida cotidiana de los kelpers
El cineasta Pablo Aparo convivió cinco meses con los habitantes de las islas y registró sus rutinas, sus silencios y su relación con la guerra de 1982. El documental "Los vencedores", premiado en el BAFICI, todavía se proyecta en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba.
Arrancamos esta nota con el viento, que es lo primero que se siente cuando uno se baja del avión en las islas Malvinas y lo último que se lleva puesto en la cara cuando se vuelve al continente. Viento helado, cruzado, que no para nunca y que parece meterse dentro de la ropa como si quisiera quedarse ahí. Eso me contaron los que fueron, y eso mismo se advierte en las imágenes de "Los vencedores", el documental que el realizador porteño Pablo Aparo terminó de armar después de tres viajes a las islas y que todavía puede verse en algunas salas del país.
La pregunta que disparó todo fue bastante simple, y cualquiera que haya pisado el sur argentino se la habrá hecho alguna vez: cómo hace la gente de allá, en su vida de todos los días, para convivir con una base militar enorme plantada a pocos kilómetros. Porque la cuenta es casi espejo: unos 3.500 habitantes civiles habitan las Malvinas, una cifra parecida a la cantidad de militares que permanecen de manera permanente en la base aérea de la zona. Convivencia, en criollo, es la palabra que mejor describe lo que Aparo fue a buscar.
Tres viajes, cinco meses y un solo que dijo que sí
El primer viaje fue en 2020 y duró diez días, casi un tanteo. Los dos siguientes, en 2023 y en 2024, suman cinco meses en total. Para entrar a filmar tuvo que pedir permiso ante la Administración de Malvinas, y la recepción fue, según sus propias palabras, despareja: algunos kelpers colaboraron con entusiasmo, otros le pidieron que guardara la cámara o directamente le cerraron la puerta. La filmación en lugares sensibles fue, en varios casos, directamente imposible.
El corazón del documental es la convivencia con Matt, un terrabeniente local dueño de una estancia extensa en medio de las montañas, conocido en las islas por expresar abiertamente su rechazo hacia la Argentina. Fue el único que aceptó la solicitud de filmación de Aparo. Esa misma tarde, el cineasta argentino ya estaba durmiendo en la granja. A partir de ahí se construyó una relación que sostiene toda la película.
El Salón de la Pradera del Ganso y los hallazgos que duelen
Uno de los momentos más tensos del documental ocurre cuando Aparo y Matt visitan juntos el Salón de la Pradera del Ganso, el lugar donde el Ejército argentino mantuvo encerrados a los isleños, entre ellos a la propia familia de Matt, durante varias semanas en mayo de 1982. La sola presencia de un argentino hizo que varios asistentes abandonaran el lugar. Esa incomodidad, filmada con paciencia, dice más que cualquier reconstrucción histórica.
El documental también recoge testimonios que en la Argentina circulan poco. Varios isleños cuentan que, después del cese del fuego, abrieron galpones y encontraron donaciones de ropa de invierno y alimentos enviados desde el continente para los soldados argentinos, que habían pasado el invierno sin recibir esas cajas. Aparecen además cartas que soldados argentinos escribieron a los propios kelpers, redactadas en inglés elemental, pidiendo comida o abrigo. La guerra, vista desde el otro lado de la alambrada, tiene estas cosas: ropas que llegaron tarde, pedidos desesperados escritos con errores.
Dónde verlo
- Cines de la Ciudad de Buenos Aires.
- Salas de La Plata.
- Complejos de Rosario.
- Complejos de Córdoba.
- Conviene revisar la cartelera de cada sala porque la programación cambia semana a semana.
"Los vencedores" se llevó dos premios en el BAFICI y tuvo funciones en el Malba, lo que le dio visibilidad en un circuito que suele mirar con cuidado todo lo que tenga que ver con la cuestión Malvinas. Para mí, que vengo siguiendo este tema desde hace años, la película funciona como una ventana a una cotidianidad que casi no conocemos: la del almacenero, la del pastor, la del que vive mirando el mar y que tiene sus propias opiniones sobre el continente, que en las islas llaman el Norte, aunque esté al sur nuestro.
Antes de cerrar, una imagen que me quedó dando vueltas: la del cineasta argentino durmiendo aquella primera noche en la granja de Matt, en medio de las montañas, con la cámara apagada sobre la mesa y el viento de afuera golpeando las chapas. Al otro día empezaba el trabajo de verdad, el de escuchar, y eso, en un tema tan cargado como Malvinas, ya es muchísimo.
