Sábado, 5 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaTurismo
Turismo /

Un guiso de chipirones que se resuelve en media hora y se sirve con cuchara

Patatas chascadas, gambones y judías verdes se conjugan en una preparación de cuchara, sin técnica compleja y con el atajo del almidón para espesar el caldo de manera natural.

Por Luciana FerreiraTurismo · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La propuesta que circula por las mesas de quienes buscan un plato marinero sin complicarse la vida apela a una combinación clásica del litoral peninsular: chipirones, gambones, judías verdes y patatas, todo resuelto en alrededor de media hora y con un resultado que admite tanto el consumo a la cuchara como una versión más espesa, casi de salsa, según el antojo de cada comensal. La preparación, pensada para cuatro personas, parte de la idea de que las patatas chascadas —cortadas a la antigua, con el cuchillo iniciando el corte y la mano terminando la rotura— aportan el almidón necesario para ligar el caldo sin recurrir a harina ni a espesantes industriales.

Los chipirones se saltean primero en una cacerola con un hilo de aceite de oliva hasta que cambian de color, algo que ocurre en apenas un par de minutos. Recién entonces se suman las patatas y el sofrito, y el conjunto se deja unos cinco minutos a fuego medio antes de incorporar el caldo de pescado. Esa espera previa, explican quienes repiten la fórmula, evita que las patatas queden crudas en el centro cuando el exterior ya se está deshaciendo.

El punto de las patatas y el papel del reposo

Con el caldo cubriendo las patatas, la cocción a fuego lento se extiende durante quince minutos. Al acercarse el final se pelan los gambones y se los incorpora a la olla junto con las judías verdes ya cocidas y cortadas en tiras. Se apaga el fuego y la cacerola queda tapada unos minutos más: las patatas acumulan mucho calor y el reposo sin fuego permite que los sabores se terminen de integrar sin que los gambones se pasen de cocción.

  • Patatas chascadas para liberar almidón y espesar el caldo sin harina.
  • Chipirones salteados antes de sumar el resto, para sellarlos en apenas dos minutos.
  • Gambones pelados y añadidos al final, para que no se sobrecocinen.
  • Reposo tapado fuera del fuego para integrar sabores y conservar el calor.
  • Servido dual: con cuchara y caldo abundante, o aplastando las patatas hasta formar una salsa espesa.

En la mesa, el guiso admite dos lecturas. Hay quienes lo prefieren tal como sale, con el cucharón y todo el fondo. Otros, en cambio, optan por aplastar las patatas con el tenedor para mezclarlas con el caldo y convertirlo en algo más untuoso, casi como una salsa que envuelve a los chipirones y a los gambones. Las dos formas conviven sin discusión, y la elección queda en manos de cada comensal.

Para completar el menú sin cargar la preparación, alcanza con un entrante breve antes del guiso: unos mejillones al vapor o una ensalada corta son suficientes para abrir el apetito sin competir con el plato principal, cuya intensidad de sabor justifica llegar a la mesa con algo de hambre y pocas pretensiones.

LF

Te puede interesar