Una resina con truco: el hallazgo suizo que podría sacarle la basura a los aviones
Científicos de Empa desarrollaron un epoxi ignífugo y reciclable que separa los paneles aeronáuticos en sus partes originales. El freno a los residuos en cabina, que ya cuenta con financiamiento de Innosuisse.
Te subís a un avión, te sentás, el auxiliar pasa con el carrito y vos pensás: qué lindo. Después el avión cumple veinte años, lo mandan al desguace y los paneles del piso y del interior terminan quemados o tapando un terreno. Así, sin más. Eso es lo que la gente de Empa, un laboratorio suizo que se dedica a la ciencia de materiales, quiere terminar de una vez.
El problema es la resina epoxi: ese pegamento termoestable que mantiene unidas las capas de fibra de carbono, fibra de vidrio y un núcleo tipo panal de abeja hecho con aramida. El conjunto es liviano y resistente, perfecto para avión y tren, pero una vez que curó no hay vuelta: no se funde ni se remodela por las buenas. El final es el incinerador o el relleno sanitario, sin recuperar ni un kilo de material.
El fósforo como llave
El truco fue meter un aditivo con fósforo durante la fabricación de la resina. ¿Y qué hace el fósforo acá? Doble tarea: le da al material la capacidad de resistir el fuego y, al mismo tiempo, lo deja ablandarse bajo calor controlado para poder reciclarlo. O sea, le agregaron una cualidad sin romper las que ya tenía. Algo que, según contó el investigador Sabyasachi Gaan, no es tan fácil como suena: "Cuando hacés que un material sea ignífugo, siempre terminás alterando también sus otras propiedades".
Los ensayos muestran que la versión modificada conserva casi idénticas las propiedades mecánicas del epoxi tradicional y cumple con las normas contra incendio que piden el sector aeronáutico y el ferroviario. Vamos, que no resignaron seguridad para ganar sustentabilidad.
El verdadero gol: separar y recuperar
Pero lo interesante no es solo ablandar la resina y volver a darle forma. Lo que entusiasmó al equipo fue que, aplicando un solvente adecuado con calor, el panel entero se desarma en sus partes originales: el panal de aramida, las capas de fibra tejida y, eventualmente, la propia resina. Y acá aparece la parte económica: tanto la aramida como la fibra de carbono son materiales caros en el mercado. Recuperarlos no es un capricho ecologista, es plata.
La recupo de la resina a partir del solvente todavía está en fase de estudio, según reconoció el propio laboratorio. Si se confirma, el sistema permitiría reciclar prácticamente todo el compuesto. Hoy el proyecto ya demostró que la tecnología funciona, que se puede aplicar a una industria tan regulada como la aeronáutica y que alguien financia la siguiente etapa: la agencia suiza de innovación Innosuisse, junto con la empresa Elantas.
- Por qué importa: la mayoría de los paneles interiores de aviones y trenes termina incinerada porque la resina epoxi convencional no se puede reciclar.
- El hallazgo: una resina epoxi modificada con un aditivo de fósforo que es ignífuga y, además, se desmonta con calor y un solvente.
- Qué se recupera: el núcleo de panal de aramida, las capas de fibra de carbono o vidrio y, potencialmente, la propia resina.
- Quién lo hizo: el laboratorio suizo Empa, junto con la empresa Elantas, con apoyo de la agencia suiza de innovación Innosuisse.
- Pendiente: la recuperación total de la resina a partir del solvente todavía está en investigación.
Yo, que ya me había hecho el ánimo de que volar y reciclar eran incompatibles, esta vez reconozco que me equivoqué. Síganle el rastro a esta tecnología, porque cuando se confirme la última etapa del proceso vamos a tener una historia parecida a la del aluminio o el vidrio: un material caro que, en vez de enterrarse, vuelve a entrar a la fábrica.
