El Galván iluminó la noche y River estiró su envión en el Monumental
Con un penal de Montiel y un doblete del pibe Galván, el Millonario se impuso 3-1 sobre Independiente Rivadavia y acumula cuatro fechas sin perder en el Clausura 2026. Arce había descontado de cabeza para la visita.
Lo defino rápido y arrancamos: a los 29 del primer tiempo, el Cachete Montiel cambió por gol un penal que le cometieron al Ángel Correa y la gente explotó el Monumental. Esa fue la jugada que abrió el camino de un 3-1 trabajado, sólido y con carácter, el que River necesitaba para meterle pecho a un Clausura 2026 que viene siendo más peleado de lo esperado.
El primer tiempo fue de esos que al hincha le hacen morderse los labios. Independiente Rivadavia se plantó con orden, casi sin fisuras, y complicó la circulación del local. El equipo de Leo Ponzio fue superior, sí, pero le faltó profundidad hasta que apareció la infracción de Leonard Costa sobre el Ángel dentro del área. Antes de eso, el chaqueño Arce ya había tenido dos cabezazos que hicieron trabajar al Pato Beltrán.
Lo vimos todos: a los 44 minutos, Thiago Almada remató con destino de red y Alejo Osella la sacó en la línea cuando ya se cantaba el gol. La suerte, o el oficio del fondo mendocino, evitó que River se fuera al descanso con más tranquilidad de la que se fue.
El complemento arrancó con la goleada en el bolsillo
Apenas se reanudó el juego, a los 3, el Ángel Correa sacó un zurdazo cruzado que Bolcato mandó al córner con lo justo. La insistencia tenía premio: cinco minutos después, Almada volvió a meterse en el área, el arquero Bolcato rechazó y el pibe Galván cazó el rebote para clavarla contra el palo. Golazo y desahogo.
La Lepra mendocina no se entregó y encontró su premio en las alturas. A los 22, Arce se elevó en el área y metió un cabezazo central para descontar y poner el 2-1. El partido se transformó en un ida y vuelta: a los 23 un remate de Sequeira besó el travesaño, y un tiro libre de Matías Fernández volvió a exigir a Beltrán. Por unos minutos, el empate olió a aires de igualdad.
Pero la historia la cerró otra vez el Galván. A los 35 del segundo tiempo, el juvenil agarró la pelota en la puerta del área y la puso junto al palo con un remate colocado, sin respuesta. Fue el golpe de knock out y la confirmación de una noche de ensueño para él.
Con este resultado, River quedó noveno en la Zona B con 10 puntos y encadena cuatro presentaciones sin caer. Independiente Rivadavia marcha séptimo con 11 unidades, un punto arriba pero con un partido más en el lomo. La racha está, ahora falta sostenerla para trepar al lote de arriba. ¿Puede hacerlo? Lo que viene, en Tucumán, dirá mucho más que esta goleada.
