Titi se llevó el viaje soñado a Bariloche y la casa de Gran Hermano se quedó en silencio
La ganadora de la prueba de llaves eligió el número 67 y festejó a los saltos con Yipio. Las cuatro finalistas empiezan a convivir solas por primera vez en la temporada.
Che, mirá, te lo cuento como lo viví anoche pegada al televisor: la prueba arrancó con las tres visitas paradas en el living como si fueran a jugar un truco entre amigos y terminó con Titi Tcherkaski saltando en el piso como nena chica el día del cumple. Se impuso en el desafío final del reality, se quedó con el premio mayor y, como era de esperar, desató un revuelo de abrazos, gritos y alguna que otra lágrima de emoción en la casa más famosa del país.
La mecánica fue de menor a mayor. Primero hubo un ping pong de preguntas sobre el propio programa: todo lo que fueron las distintas ediciones de Gran Hermano, fechas, situaciones emblemáticas, ese tipo de cosas. Titi y Sebastián Almeida, al que todos conocen como Cola, respondieron mejor que Tomás Riguera y avanzaron a la definición. Tomy, que llegó a la casa para acompañar a su hermana Lucía, se despidió de la competencia con buena onda y se sentó a mirar.
La llave que cambió todo
La instancia final fue casi de película. A Titi le presentaron una sarta de llaves colgadas y tuvo que probar de a una hasta dar con la que abría la puerta simbólica del hotel. Probó, erró, volvió a probar. En un momento dudó, miró a Yipio Pintos como pidiéndole una señal y siguió. Cuando la número 67 giró y abrió, explotó. La abrazaron todas, la aplaudieron de pie y la hicieron sentir, por un ratito, que el reality entero era de ella.
“Voy a ir con Thomas, mi amigo, que fue el que me manejó las redes durante toda la estadía en la casa. Se lo merece, me bancó un montón.”Titi Tcherkaski
Lo que pasó después tiene su peso simbólico y te lo cuento sin vueltas. Las tres visitas agarraron sus bolsos y dejaron la casa por la puerta de servicio del estudio. A partir de ahí, Yipio, Sol Abraham, Charlotte Caniggia y Luana Fernández se quedaron solas por primera vez en toda la temporada. Cuatro mujeres que hasta ayer compartían el living con alguien de su confianza y que de pronto tienen que bancarse la recta final sin red. Algunas se conocen desde hace meses, otras nunca convivieron a solas, así que la cosa promete.
Esta nueva etapa arrancó apenas un día después de la última gala de eliminación, en la que Yanina Zilli se tuvo que ir en quinto lugar tras perder un mano a mano frente a Charlotte Caniggia. Zilli había entrado el 23 de febrero y terminó afuera después de 196 días adentro, una eternidad. En esa misma gala se confirmaron las tres salvaciones previas: primero pasó Yipio, después Luana y por último Sol, que no se olvidó de remarcar lo que significa volver a una final después de haber quedado en esa misma posición en la edición de 2011. Una cosa de locos, si me preguntás.
- Este miércoles hay gala y se define el cuarto puesto.
- El jueves las finalistas ven los castings propios y los de sus excompañeros.
- El domingo hay una cena especial con las finalistas que sigan en carrera, antes del cierre de temporada.
Yo te lo digo de corazón: la casa quedó con un silencio raro, de esas pausas que se sienten en la panza. Cuatro mujeres, cuatro historias distintas y un solo trono. Mientras preparamos la próxima cobertura, te dejo la pregunta que ya está dando vueltas en todas las mesas de los bares porteños: ¿con quién creés que se queda el título de la Generación Dorada? Yo tengo mi candidata, pero eso te lo cuento en la próxima nota.
