La costa del río Neuquén se viene entera: tras un fallo judicial, Bocahue le cede al municipio el último tramo privado del paseo
Una sentencia puso fin al litigio con el barrio cerrado y abrió las puertas a licitar la obra que unirá los 36 kilómetros de ribera, desde el puente de Balsa Las Perlas hasta el Parque Agreste. Mientras duren los trabajos, el sector quedará vallado por seguridad.
El sol pega de lleno sobre la calzada del paseo costero y la brisa del Neuquén trae ese olor a junco que se mete en la garganta apenas uno se acerca a la barranca. Esa es la postal que los vecinos de la capital neuquina vienen enjoying hace rato: caminar, trotar o sacarse el gorro y rodar en bici a la orilla del río, sin pagar un peso, durante kilómetros y kilómetros. Pero a la altura de Bocahue, el recorrido se cortaba en seco, como una vereda que de golpe se topa con un alambrado. Eso, después de años de idas y vueltas judiciales, está por cambiar de una vez.
Una resolución judicial le dio la razón al municipio en el pleito que mantenía trabado el último tramo privado del paseo sobre el río Neuquén, justo en el sector del barrio Bocahue. El barrio terminó por reconocer los límites que venía reclamando la comuna y el acuerdo quedó homologado, cerrando el litigio de manera definitiva.
Un circuito de punta a punta
Con ese tramo liberado, el recorrido quedará por primera vez unido de punta a punta: arrancando en el puente de Balsa Las Perlas, pasando por la zona de la confluencia del Limay y el Neuquén, y terminando en el Parque Agreste. La infraestructura existente ya suma 36 kilómetros de costa abierta y de acceso totalmente gratuito.
El primer paso visible va a ser el retiro del alambrado perimetral que separa el mirador del río Neuquén del paseo del Rincón Club. Después vendrá la revisión del proyecto constructivo y el correspondiente llamado a licitación. Mientras duren las obras, ese sector va a quedar cerrado por una cuestión elemental de seguridad, para evitar que la gente se meta entre máquinas y materiales.
“Esto es lo que nos va a permitir tener el cien por ciento de las costas libres.”María Pasqualini, secretaria de Jefatura de Gabinete de la Municipalidad de Neuquén
Una pelea larga, con más de un round
El conflicto con Bocahue se estiró durante años. En su momento, el municipio dictó un decreto intimando a liberar el paso al río, pero como no fue atendido, terminó iniciando una demanda judicial en 2023. De ahí en más fueron varias las chicanas y los recursos presentados por la parte demandada. Recién cuando el diálogo volvió a la mesa, el barrio decidió reconocer el reclamo municipal y allanarse a la pretensión de la comuna.
- El municipio intimó primero por decreto; ante el incumplimiento, fue a la Justicia en 2023.
- La causa judicial se extendió con recursos y acciones dilatorias por parte del barrio.
- Finalmente, el barrio reconoció los límites y el acuerdo fue homologado por el juzgado.
- Las costas del proceso se impusieron según el orden causado, es decir, cada parte asumió las suyas.
“Después de una serie de recursos y acciones dilatorias, logramos en un momento de diálogo que el barrio se allane a la pretensión de la Municipalidad.”Juan Hurtado, secretario de Gobierno y Coordinación de la Municipalidad de Neuquén
El mismo concepto para todo el corredor
El nuevo tramo va a mantener la misma lógica que el resto del paseo: entrada libre y gratuita, pensada para caminatas, trote y ciclismo. Vale aclarar que el sector vecino del Rincón Club de Campo ya se había incorporado al recorrido mediante un acuerdo directo, por lo que el de Bocahue era,, la última pieza que faltaba para armar el rompecabezas entero de la costa.
Para los vecinos que usan el paseo costero como lugar de todos los días, ya sea para hacer ejercicio, sacarse el estrés o simplemente mirar cómo cae el sol sobre el agua, la noticia significa que por fin van a poder completar el recorrido sin tener que pegar la vuelta a mitad de camino. Es, en el fondo, una manera de recuperar algo que debería haber sido siempre de todos: la posibilidad de pararse en la orilla del propio río, caminar unos metros, y seguir caminando.
Como me lo resumió María, vecina del barrio Confluencia, mientras me acomodaba la bufanda porque ya estaba cayendo la tarde sobre la costanera: acá lo que se gana no es un metros más de vereda, sino la tranquilidad de saber que el río no se corta nunca, que podés ir y venir sin que nadie te diga hasta acá llegaste. Y esa sensación, en una ciudad que crece mirando al agua, vale más que cualquier obra de pavimento. Así que, cuando empiecen las máquinas y el polvo se levante sobre Bocahue, habrá que armarse de paciencia: lo que viene es, ni más ni menos, que la última costura de un paseo pensado para que el río siga siendo de todos, de punta a punta.
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